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Lagartera está situada en la parte occidental de la provincia de Toledo, en la llamada Campana de Oropesa, sobre una llanura que se extiende entre los ríos Tajo y Tiétar.
Hacia el este, la villa adquiere algunas características de los montes de la Jara, con zonas de montaña y de pie d monte que la convierten en un área de transición, tanto respecto a la vegetación como a la fauna.
Su clima es mediterráneo con matices continentales, lo que genera grandes contrastes térmicos entre las distintas estaciones. Sus temperaturas son extremas en invierno y verano, con cambios súbitos.
Primavera y otoño resultan las estaciones más agradables, a pesar de ser las más lluviosas. Sin embrago, las precipitaciones son bastante escasas: sólo unos setenta días al año.
Al norte de Lagartera se encuentra el embalse de Rosarito, que recoge las aguas del río Tiétar. Esta zona fronteriza con las provincias de Ávila y Cáceres tiene como telón de fondo la sierra de Gredos. En el otoño, el embalse palpita de vida con las bandadas de aves acuáticas que acuden hasta aquí a invernar.
En las sierras cercanas se extiende un bosque de encinas, alcornoques, robles melojos y pinos, acompañados por un sotobosque de jaras y cantuesos. También son habituales los olivares.
Por estos parajes habitan especies como ciervos, corzos y algunos jabalíes, además de perdices, conejos y liebres. También se pueden avistar linces, águilas imperiales, cigüeñas negras, y un sinfín de reptiles y anfibios.
El Museo de Bordados y Pintura Marcial Moreno Pascual exhibe la ambientación de una casa típica lagarterana y todo tipo de trajes y bordados tradicionales.
El Ayuntamiento también organiza actividades culturales, como exposiciones, aunque las fechas varían de año en año. Con frecuencia, se celebran cursillos y talleres de bordado que imparten las mismas bordadoras para enseñar a labrar motivos especiales de flores y animales.
A 500 m del casco urbano, en la calle de la ermita de los Santos Mártires, se concentran algunos bares y pubs para los más jóvenes.
Es recomendable visitar la localidad durante el Corpus Christi, para disfrutar del espectáculo que ofrecen los bordados exhibidos en las calles.
Si es posible asistir a una boda típica, se disfrutará de una buena oportunidad para admirar la artesanía y las labores propias de la villa, además de una de las costumbres más hermosas de los lugareños.
Toda la comarca a la que pertenece Lagartera constituye una de las zonas de mayor riqueza cinegética de España. El conejo, la liebre y la perdiz roja son los ejemplares más apreciados en la caza menor, mientras que jabalíes y venados son las presas de caza mayor más valoradas.
En cuanto a la pesca, las especies que más se encuentran son la trucha del río Tiétar, la boga, el barbo y la carpa.
Nombre de la fiesta: Corpus Christi
Fecha 17 de junio (variable según calendario religioso)
Descripción: la Virgen del Rosario, sacada en procesión bajo palio, recorre los distintos altares repartidos por la localidad. Dichos altares están decorados con las mejores labores que cada familia posee. Así mismo, los lagarteranos lucen vestidos de delicados hilos.
Entre los platos típicos de Lagartera destacan el picadillo de asadura de cerdo con tomate, la sopa de cachuela (caldo realizado con asadura de cerdo aderezada con cominos, azafrán y otras especias, al que se añade pan finamente picado), el hornazo (una especie de empanada elaborada con masa de pan rellena de carne de cerdo y huevos duros) y la caldereta de cordero. El pucherete del virrey (guiso de coles, lomo picado y un tropezón de chorizo) es otra especialidad de la villa.
Entre los dulces sobresalen las frutas de sartén, elaboradas con una masa azucarada, más o menos consistente, a las que se dan diversas formas antes de freírlas en aceite bien caliente. Con ocasión de las bodas se cocinan unas empanadillas dulces rellenas de calabaza cocida con miel. Por último, la floreta y la manga son dulces muy similares, elaborados a partir de una masa de harina y zumo de limón cubierta con miel. La diferencia radica en que la primera es más fina que la segunda.
Aunque original de Oropesa, en Lagartera también se consume la tarta del Beato, un bizcocho de almendras.
En Lagartera es muy fácil caer en la tentación de comprar alguna de las labores artesanas del textil, especialmente las mantelerías, cuyo estilo de bordado es conocido mundialmente.
En cuanto a las compras gastronómicas, los artículos más apetecibles son los embutidos de cerdo y los quesos, sin olvidar los deliciosos dulces, como la floreta y la manga.
En Lagartera son muy peculiares las bodas. La ceremonia se realiza siguiendo costumbres muy antiguas, que incluyen desde la confección de los trajes de los novios hasta el ritual de las celebraciones o las viandas que se preparan.
Una de las costumbres consiste en que las madrinas y damas de honor obsequian a los novios con regalos, dispuestos en unos cestos de mimbre cuidadosamente decorados el día anterior al enlace.
En esta ceremonia, el protagonismo, además de los novios, lo tienen, sin duda, los trajes de los asistentes. Entre ellos destacan tres atuendos especialmente llamativos. El de la novia, que lleva hasta cinco guardapiés de distintos tamaños. El conocido como Trapillo, propio de la madrina o damas de la familia de los contrayentes, que suele componerse de dos guardapiés, bordados en rojo y azul, con zapatos y medias a juego. Por último, el Dominguero, característico del resto de las invitadas, parecido al anterior, pero con un pañuelo rojo con diferentes bordados.
En verano, pasear por las calles de Lagartera se convierte en un pequeño espectáculo, no sólo por sus coloridas casas, sino porque es posible ver a las mujeres sentadas a las puertas de sus hogares, cosiendo y bordando. Por este motivo, suele decirse que cada vivienda es un taller artesano.
Los orígenes de Lagartera se remontan a la época romana, de la que aún quedan algunos vestigios arqueológicos en los alrededores. Los primeros testimonios escritos datan del siglo XI y hacen referencia a la fecha de fundación de la localidad por el primer señor de Oropesa, don García Álvarez de Toledo.
A partir de ese momento, los primeros habitantes procedentes de la capital provincial se asentaron en un barrio que en la actualidad se conoce como Toledillo, alrededor del cual se fue conformando la población. Un pequeño puente permite cruzar un arroyo que comunica este barrio con el resto de la localidad. Hasta 1620, en que se declaró villa autónoma, Lagartera perteneció al condado de Oropesa, como el resto de las aldeas de la comarca.
Durante el siglo XVI y siguientes se extendió en Lagartera la artesanía de los bordados, convertida desde entonces no sólo en una práctica habitual, sino también en un importante medio de vida de sus habitantes. Precisamente esta actividad es la que ha conferido una imagen llena de costumbrismo a la localidad toledana que, hasta 1833, con la reorganización administrativa de Javier de Burgos, no se integró en la provincia castellano manchega. La principal actividad económica de la población gira en torno a la artesanía de los bordados, cuya calidad y valor artístico han dado justa fama a la villa en todo el mundo.
También es importante el sector agropecuario, dentro del cual la ganadería porcina ocupa un lugar destacado. En cuanto a los cultivos, los más extendidos son los de cereales.
El edificio más notable de Lagartera es la iglesia parroquial de El Salvador, del siglo XVI, caracterizada por su estilo gótico tardío y por la incorporación de elementos barrocos en los siglos XVII y XVIII. Posee tres naves con crucero y ábside plano, y un coro.
En las afueras del pueblo y como muestra del estilo popular, se levanta la ermita de los Santos Mártires, de planta rectangular y una sola nave cubierta a dos aguas. Se caracteriza por estar construida con aparejo toledano y mampostería en el hastial.
Algunas casas y los barrios son una muestra de colorida arquitectura típica, decorada con cerámica, mezclando los tradicionales tonos azules de Talavera y los verdes de El Puente del Arzobispo.
Es especialmente interesante el Museo de Bordados y Pinturas Marcial Moreno Pascual. Está situado en el propio Ayuntamiento y en él se exhiben las mejores piezas de la artesanía lagarterana, dejadas en depósito por sus propietarios. Está ambientado como una casa típica local, y destaca la exhibición de bordados y labores de deshilados de gran vistosidad y vivos colores, en los que predominan los dibujos geométricos. Lagartera es una población mundialmente famosa por sus bordados y sus labores de deshilados, confeccionados exclusivamente a mano.
Por otra parte, presentan un enorme interés etnológico las ceremonias que acompañan la celebración de las bodas, en las que tanto los contrayentes como los invitados lucen los trajes típicos de Lagartera, ricamente ornamentados.
El arte de los hilados y los bordados puede apreciarse en toda su plenitud el día del Corpus Christi, en el que las calles cobran una belleza espectacular y los altares se adornan con las mejores y más antiguas piezas textiles del patrimonio lagarterano.
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